Los desechos forestales retienen el potencial como materia prima de plásticos verdes



Cada año, Canadá, uno de los mayores productores de productos de madera del mundo, cosecha alrededor de 155 millones de metros cúbicos de madera. El noventa por ciento de esa madera proviene de tierras públicas, que deben gestionarse de manera sostenible para garantizar la producción y el mantenimiento continuos de los importantes servicios ecosistémicos proporcionados por los bosques. Según los productos forestales asociados de Canadá, el 96% del volumen de cada árbol cosechado se utiliza para hacer algún tipo de producto final. Cualquier gerente de una empresa agrícola o basada en recursos naturales estaría orgulloso de tener una tasa de uso tan alta. Al mismo tiempo, un empresario inteligente también podría ver una oportunidad en el 4% restante, en el caso de Canadá, eso es alrededor de 6 millones de metros cúbicos de madera, suficiente para llenar 19 petroleros. Algunos líderes en la industria del plástico están viendo tal oportunidad. En Europa, el proyecto Rehap, financiado por la UE, ha desarrollado una forma de convertir los desechos forestales en 2,3-butanodiol, que es un componente químico que actualmente se obtiene del petróleo crudo y que se puede utilizar para producir plastificantes y cauchos sintéticos. El proceso funciona al descomponer los productos de madera de desecho en azúcares, que luego se pueden convertir en el producto final mediante fermentación. El proyecto Rehap no es la única iniciativa europea que tiene como objetivo utilizar los desechos forestales. Según Pulp and Paper Canada, una publicación de la industria forestal, el Centro de Investigación Técnica VTT, ubicado en Finlandia, también ha desarrollado un método para convertir los desechos forestales, incluidos aserrín, corteza y pequeñas ramas, en productos químicos que incluyen hidrocarburos líquidos, metanol y metano. Estos productos químicos son precursores importantes de muchas materias primas plásticas. De vuelta en América del Norte, los investigadores que trabajan para la compañía sueca Tetra Pak han estado trabajando con una universidad estadounidense para desarrollar un método para fabricar plásticos como el HDPE utilizando desechos forestales. El hecho de que una empresa importante esté invirtiendo en tal esfuerzo es una señal de que la industria está tomando el concepto en serio. La conversión de subproductos forestales en plásticos nos permite eliminar el carbono contenido en esos productos del ciclo del carbono al tiempo que reduce el dióxido de carbono liberado al producir los productos de petróleo y gas que tradicionalmente se utilizan para fabricar precursores de plásticos. Además, a diferencia de los precursores de plásticos hechos de productos agrícolas como el etanol hecho de maíz en América del Norte, la producción de productos a base de desechos forestales no requiere el uso de tierras que de otro modo podrían haberse utilizado para producir alimentos para el consumo humano.

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